¿Quien atiende a tu perro en un accidente?

Por Juan Luís de Castellví. Especialista en emergencias. Empleado de la UE en Bruselas.

 

Es un escenario en el que no queremos pensar, que no podemos imaginar. Pero si algún día tenemos un accidente de tráfico mientras llevamos a nuestro perro a bordo, ¿Quién se va a hacer cargo de él? Esto también se aplica a cualquier otro animal que vaya con nosotros, pero por ser el perro el más habitual, en general me referiré a ellos más que a cualquier otro.

Hace unos meses, Melisa Tuya volvía a sacar el tema en un artículo publicado en su blog, alojado en el periódico “20 minutos”, Nadie rescata a los animales implicados en un accidente, no existen protocolos para ayudarles. y yo había intentado generar un debate al respecto allá por el año 2013, cuando publiqué “¿Podemos atender a las mascotas de nuestros pacientes?” en mi blog “Emergencias112”. Pero desde entonces nada, o poco, ha cambiado.

En España la única iniciativa disponible es la “ambulancia” para perros que se puso en marcha en Murcia (puedes leer sobre ella AQUÍ), pero es el único sitio donde hay respuesta instituida para estos casos.

¿Qué podemos hacer entonces? Lo primero es procurar llevar a nuestros animales en las condiciones más seguras posibles. Cumpliendo con las normas de circulación y asegurando al máximo su supervivencia en caso de accidente. De ello ya hablamos en el artículo “Cómo llevar a tu perro en el coche”, pero además las administraciones tienen que tomar cartas en el asunto. ¿Cómo? Pues la propuesta no es fácil, pero tampoco tan difícil como se podría pensar a priori.

La competencias de tráfico son de la policía local en los cascos urbanos, y de la guardia civil en las vías interurbanas (o de la policía autonómica en las Comunidades donde han asumidos esa función). Pues podrían localizar en sus respectivas áreas de influencia los medios disponibles para poder hacerse cargo de los animales en cada zona, horario y situación. Esto implica algo de trabajo de campo para saber qué refugios (públicos y privados), hay en su jurisdicción. Así mismo para saber qué vehículos hay disponibles para trasladar animales (los propios cuerpos policiales suelen tener unidades caninas, pero también se puede contar con otros recursos municipales, incluyendo la protección civil), o de centros veterinarios.

Hay dos casos que podemos encontrar, que alguien tenga un accidente y el animal esté ileso pero el vehículo haya quedado inutilizado, o el conductor vaya a ser trasladado a un centro sanitario. En este caso sólo habría que trasladar al perro a un sitio designado por el dueño, o a la dirección que figure en la documentación de la persona. O en el peor de los casos al albergue municipal o de la zona que corresponda, hasta que su dueño pueda hacerse cargo del mismo de nuevo.

El otro caso es que sea el animal el que está herido. Es entonces cuando sería necesario tener algún tipo de “ambulancia” para animales, ya que el traslado requerirá algo más de atención. De nuevo se pueden buscar conciertos con clínicas veterinarias de la zona, hablar con las aseguradoras para que empiecen a incluir esta posibilidad, o que el dueño acuerde hacerse cargo de los gastos derivados de la atención del animal, que quedará ingresado en un centro veterinario de la zona, para evitar problemas, puede haber una lista de clínicas de la zona, y cada caso se lleva a una diferente en un orden predeterminado.

Por otro lado, se hace necesario que los servicios de emergencias lleven algún material para poder atender con seguridad a los animales, dado que también presenta en ocasiones un riesgo para ellos. Veamos como ejemplo este rescate de un perro labrador, de unos 40 kilos, por parte de los Bomberos de la Comunidad de Madrid.

Se puede ver que usan un arnés específico para izar al perro, que viaja colgado del helicóptero. No se aprecia si han usado bozal o no, pero un perro asustado (un helicóptero hace mucho ruido, va con un desconocido y suspendido en el aire), puede reaccionar de muchas maneras por muy pacífico que sea, por lo que conviene llevar aunque sea un bozal ajustable de velcro (mejor más amplios, que permiten respirar bien e incluso beber, pero tener de todas las tallas en cada vehículo me parece una utopía), un collar y una correa en los coches patrulla, ya que no es tan raro que la policía tenga que intervenir con perros, por un motivo u otro. También las dotaciones de bomberos podrían llevar este tipo de material, como hemos visto que ya hacen los de la Comunidad de Madrid. Y por último una manta para envolverlo, que también se puede usar como camilla manteniendo la tensión entre varias personas.

No debemos olvidar también, los múltiples casos en los que la policía rescata a algún animal del interior de un coche al sol, que tampoco sabemos cómo va a reaccionar ese perro, aunque generalmente están tan sofocados que no suponen una amenaza para nadie.

En resumen:

  • Necesidad de que la policía de cada municipio y la guardia civil de tráfico sepan los recursos con los que cuentan en su demarcación.
  • Un sistema de activación de esos recursos en caso de necesitar hacerse cargo de los animales (heridos o ilesos). Aquí se me ocurre que las agrupaciones de protección civil podrían ser una estupenda ayuda al respecto.
  • Acuerdos con los centros veterinarios, ya sea por parte de las aseguradoras o de las administraciones públicas. Seguramente habrá varias clínicas interesadas, se puede hacer un turno rotatorio, como los abogados de oficio o las farmacias de guardia. Cada semana/día/mes le toca a uno diferente.

Son cosas bastante fáciles de lograr, que sólo necesitan algo de buena voluntad, porque una vez aprobado un procedimiento, ya no dependemos de la opinión del profesional que esté de servicio ese día, de su sensibilidad hacia los animales, o de su empatía hacia los dueños accidentados. Simplemente hay que cumplir con lo regulado.

Fuente original

Publicado con el consentimiento del autor, habitual colaborador de opinión de Actualitat Penal. Nuestro agradecimiento.