Sobre la Información, la reacción y los alquileres de furgonetas


Un día en el que debía encontrarme aburrido, allá por el 2008, decidí matricularme en un máster de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el que me enseñaron técnicas de investigación. El postgrado, y master, terminaba con un seminario sobre inteligencia civil. Asistí a multitud de clases sobre técnicas policiales que incluían informática forense, dactiloscopia, incendios, balística, psicología criminal, investigación de accidentes, inspección ocular, etc. Coincidí con muchos policías con los que hablábamos en desayunos y comidas cerca de donde impartían las clases, que algunas veces era en las propias instalaciones de los Mossos, en la calle Bolivia y en Egara. A veces digo que soy un policía sin armas y sin la preparación física, ni el valor que tienen ellos.
Esta introducción no tiene más intención que la de ilustrar al lector en que quien escribe ha pasado alguna horita con libros sobre cómo se interroga o hace una inspección ocular. Vamos, que creo que no soy un tertuliano de pincho de tortilla de patata. Pueden leer alguno de mis libros si les apetece. Pero cuanto más viejo me hago menos sé de la vida.

Aplaudo y ahora mismo besaría a todos los que han participado en la eliminación de esos indeseables de Daesh. Besaría los pies de cientos de personas con uniforme: Guardia Urbana de Barcelona, Policía Local de Cambrils, Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía, Mossos d’Esquadra, Vigilantes de seguridad de Metro y Renfe, sanitarios de Cruz Roja, de Sistema d’Emergències Mèdiques, Bombers de la Generalitat, Mossos d’Esquadra, forenses del Institut de Medicina Legal, médicos y enfermeras de los hospitales. Pero eso no quiere decir que tenga unas ciertas dudas sobre todo este caso que está acarreando tantas felicitaciones a los que ayudaron y socorrieron como críticas a los que informaron. O sea, a nosotros, los periodistas.

Vamos a ser claros. Hay que echarle arrojo a la cosa porque aquí llueven insultos a los cuatro vientos cuando tratas cualquier tema: Diferenciemos entre lo que hace referencia a la información o prevención de este caso, y lo que tiene que ver con la reacción. Es decir, la detección previa, y la actuación posterior para repeler y esclarecer un caso policial de gran magnitud. Creo que me han pillado ya.

El día 7 de agosto entrevisté en su despacho a un cargo de los Mossos d’Esquadra cuyo nombre ahora no viene al caso. Como es costumbre cuando hablas con responsables de cuerpos policiales, sea cual sea, el terrorismo no se toca. Es evidente que si explicas las medidas de prevención estás gritando a los cuatro vientos que los terroristas se las salten a la torera o hagan contrainformación o contraespionaje, como quieran llamarle.

En esa entrevista hubo comentarios “fuera de cámara” y preguntas que no debían constar en la entrevista. Y, como cualquier periodista que se precie, respeto el “off the record”. Pero creo que esa obligación deontológica no me incluye a mí y mi pregunta:

¿Por qué no se controla el alquiler de furgonetas y camiones? Pregunté.

Diez días después, unos individuos que habían alquilado tres furgonetas para cometer un atentado… Lo cometieron.

No entro a valorar un entorno en el que no trabajo y no sé si es de recibo llevar a cabo un control exhaustivo de los rent-a-cars. Pero pondré un ejemplo personal: En los años 70 crecí en un hostal que mis padres tenían en el centro de Reus, cerca de la Plaça Prim. Por aquel entonces, no había persona que durmiese en mi casa que no hubiese que trasladar su identificación a la comisaría de Policía. Los más maduros lo recordarán. Les llamaban las “fichas”. De tanto en tanto, alguna patrulla había venido a buscar a un “busca y captura”. O quizás sólo a ver quien era el que dormía que había venido esa noche conduciendo desde San Sebastián. Eran otros tiempos, ya saben a qué me refiero.

¿Deberíamos hacer eso en los lugares donde se alquilan vehículos de transporte? Esa es mi pregunta. Controlar no significa impedir, ni prohibir, ni perseguir. Es, simplemente, tener constancia. No se trata de romper la intimidad de nadie que se llame Mohammed y que alquile una furgoneta. Pero ese mismo señor tiene la obligación de mostrar su DNI en un hotel, datos que van a la policía. Hablamos de lo mismo.

El misterio de Alcanar

La noche en que estalló el chalet de Alcanar era de esas noches en las que no puedes dormir por el calor. Eran casi las dos cuando recibí la información de la explosión. Llamé al Sistema d’Emergències Mèdiques, que me aclaró que ellos no tenían constancia de ningún muerto, pero que sí, que había habido un servicio con heridos en aquella urbanización.

No voy a intentar ser más listo que nadie. Ni se me pasó por la cabeza que podían ser terroristas, pero me extrañó que una explosión de gas hubiese dejado hecho añicos una construcción. Ya hace tiempo que veo deflagraciones y creo que un desplome tan rotundo no es tan habitual. Habían estallado hace días una casa en Segur de Calafell, también ocupas, y una vivienda en un pueblo del Pirineo. Se desplomaron partes del edificio, pero no como en este caso. Era de una virulencia terrible, que activó un plan de alerta de Protección Civil. Al parecer, según me iban informando, al lugar acudieron técnicos-expertos en compañías suministradoras de gas y electricidad. ¿Ningún experto identificó nada extraño? ¿Olía a gas? ¿A pólvora? ¿A acetona o ácido? Era TATP. Bien, debo callar, puesto que yo tampoco lo hubiese detectado.

¿Dónde estaban ocultas más de 120 bombonas de butano? Intento imaginar el “bulto” que hacen y no me imagino dónde pueden estar. Quizás en un subterráneo que quedase cubierto por los escombros. Rizo el rizo: ¿A alguien se le ha ocurrido controlar en los lugares físicos donde se venden productos químicos la venta de según que ácidos? Sé la respuesta: Internet no tiene barreras, es imposible. ¿Llegan los envíos de internet por Correos? Es una idea para entretener a esos simpáticos perros detectores de explosivos de los aeropuertos.

Bien, todo lo que he dicho está relacionado con lo que denomino “Información”. Es difícil, lo sé, detectar a una furgoneta que transita durante meses por una autopista. Son miles, decenas de miles, centenares de miles en seis meses. Pero, quizás no sería tan difícil detectar furgonetas alquiladas por personas con nombres árabes que cruzan Cataluña de norte a sur. Perdón a todas las personas con nombre árabe que cruzan Cataluña de norte a sur. No se trata de perseguir, sino de seguir unas pautas de seguridad y control a tenor de lo sucedido en Europa. Sin molestar a nadie.

Dejémoslo en un aprobado

Por tanto, y ya acabo, no pondría un sobresaliente a los Mossos respecto a la información. Tendríamos que hablar largo y tendido por qué esa información no ha sido la que esperaríamos en un nivel 4. Pero quizás aquí tendríamos que tocar “terreno peligroso”. Los que llevan armas ya saben de qué hablo. Los demás se lo tienen que imaginar, pero va de gente con corbata que pocas veces se ponen delante de un loco con un cuchillo. Pero, como he dicho antes, besaría las manos uno por uno, a los que han acabado con esa peste inhumana. Animo a que les inviten a una coca-cola si los ven en un bar, a besarles y a comprender más su labor, aunque nos hayan multado la semana pasada.

Quizás los terroristas eran mentes inmaduras, o menores, que fueron aleccionados en la violencia a espaldas de sus padres por mentes retorcidas. ¡Qué le vamos a hacer! Lo siento por ellos, no hay otro remedio: Ellos saben que van a morir cuando salen a matar. No puede haber diálogo. O ellos, o nosotros.

En cuanto a la reacción. ¿Alguien se ha planteado dónde estarían los agentes que dispararon si los explosivos de los terroristas no hubiesen sido simulados? Lo diré yo: tan muertos como los terroristas lo están ahora. ¿Alguien de los que leen esto que no sean de cuerpos de seguridad y emergencias se juega la vida por un sueldo? Somos pocos ¿verdad? ¿Alguien se ha preguntado cuántos agentes han tenido que pasar por un médico después de todo esto? Imagino que no baja de la veintena, psicólogos incluidos. Tengámoslo también en cuenta.

Intuyo que la frase del major Trapero relacionada con el tiempo que se tardará en aclarar el misterioso caso del conductor del Ford Focus tiene algo que ver con el visionado de horas y horas de videos tomados en el metro, por las cámaras de seguridad de bancos. Me ha recordado el caso del doble crimen del parking del Putxet, en que más de 300 policías estuvieron detrás de un individuo, hasta que apareció en una grabación de los Ferrocarrils.

Les recomiendo que lean un artículo en esta misma sección titulado “Tenemos la mejor policía del mundo”. ¿Verdad que ya nadie lo duda? Hala, buen servicio.

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