Mi agradecimiento, como ciudadano, al sargento Toni López

El fallecimiento del sargento de la Policía Municipal de Gavá, Toni López, a manos de un indeseable, me ha apenado. No, no le conocía. Como tampoco conocía a Ulises o a Cayetano que también fueron a hacer un servicio al cielo hace pocas semanas, vestidos con el verde del que se enorgullecían.

Confieso que estuve a las puertas del hospital de Bellvitge cuando se pidió donar sangre para López, pero, soy sincero, pensé que quizás me hubiesen tildado de querer hacerme el protagonista o hubiesen sospechado de que un periodista se colara en el hospital. Ya saben que nosotros, como los policías, no dejamos nunca de llevar nuestra profesión encima. Pensé que sería mejor no incomodar. Seguro que había decenas o cientos de compañeros que lo harían. Hoy me arrepentí.

Estuve meditando sobre la intervención del fallecido y su compañero a las puertas del tanatorio de Gavá. Hay algo en lo que no había pensado antes: Un hombre con un fusil de asalto merodeando por las puertas de un tanatorio… Es evidente que sus intenciones no eran buenas y, quién sabe si hubiese matado a una o más personas. López y su compañero lo evitaron al intentar identificarle provocando así, de forma involuntaria, que aquel hombre huyera. Creo, sin temor a equivocarme, -todos los que lean esto pensarán igual- que Toni y su compañero salvaron vidas en aquel servicio. Aquel arma se hubiese utilizado aquella tarde. Seguro. Por tanto, se debe aplicar la frase de que el sargento López de la Policía Municipal de Gavá entregó su vida para salvar la de otros… ciudadanos. Y de ahí viene mi titular.

Vivo entre Tarragona y Barcelona, voy y vengo, vengo y voy, y he frecuentado muchas veces aquel centro comercial Barisud de Gavá, Castelldefels, Viladecans o El Prat, donde incluso trabajé. He visto a las policías locales del Baix Llobregat en alguna actuación y he pensado que no lo tienen fácil. Tampoco los Mossos. El aeropuerto cercano, las mafias de la prostitución controlando las carreteras y a sus chicas, la droga en Castelldefels… no es un jardín de infancia aquello. Lo sabrán los que lo conozcan. Y no es la primera vez que he visto alguna actuación de las policías locales. No quiero dorar la píldora a nadie, pero me ha sorprendido su profesionalidad, o mejor dicho (quizás al no ser policía no puedo utilizar ese calificativo) su efectividad.
He vivido algunas. Como cuando vi perseguir a un Audi A6 robado que pasó de noche sin luces por mi lado a unos 200 km/h. por la autovía después del Carrefour del Prat perseguido por una patrulla. Creí que aquello terminaría en desastre. Y entonces pensé que por nada del mundo, aunque me pagasen millones al mes, yo tendría esa profesión: la de policía.

Trabajé durante unos años en servicios relacionados con los servicios funerarios. Mi función allí no la explicaré, pero debía ir de tanatorio en tanatorio. No hubiese sido difícil que yo o mi mujer hubiésemos estado en algún momento de los últimos diez años en ese tanatorio donde López comenzó a morir. Quizás hasta me crucé algún día con él. Y me imagino que su intervención hubiese podido salvarme la vida, a mí o a mi mujer. O a cualquier otro. Por ese motivo, quiero agradecerle su entrega y que haya dado su vida por los que protegía. Podría haber sido yo mismo. Sigo pensando que no hay sueldo en el mundo para esa profesión.

No estoy de acuerdo con muchas actuaciones que se llevan a cabo por las fuerzas de seguridad. Pero pocas veces traslado esas decisiones al que está al final de la cadena. Considero a un Policía Local, Nacional, Mossos o Guardia Civil como un trabajador, como yo, que a veces tiene que llevar a cabo órdenes complicadas. Vivo en Cataluña.

He intercambiado mensajes últimamente con un guardia civil de Málaga y tengo la sombra de la duda sobre el origen de todo el caso relacionado con el veterinario de Canyelles, el triple asesino. Creo que algo más saldrá al aire, pero aún no sé qué es. Quizás no salga nunca. Celebro que no lo hubiesen matado a tiros después de herir a los dos policías de Gavá. No me alegro de ninguna muerte. Pero, especialmente, para que pueda reflexionar durante los muchos años que pasará en la cárcel, donde envejecerá, si la vida de una persona no tiene más valor que esos perros y gatos a los que tanto protegía como veterinario. ¡Qué falsedad! Aunque por mi mente pasa algo más barriobajero que sólo tiene una palabra: “Púdrete”. Lo siento.

Mi agradecimiento a Toni López por haber entregado su vida para que otros podamos vivir. Desde este humilde medio de comunicación queremos trasladar nuestras condolencias a su familia. Gracias, sargento.

 

Moisés Peñalver

Actualitat Penal

    • Totalmente de acuerdo con esa reflexión y esa explicacion que mejor imposible. No lo podía haber descrito mejor. Mi más sentido pésame a la familia. Y gracias a Toni López por su valentía y arriesgar su vida para los demás y estar hoy donde está es muy injusto.

  1. Veo que alguien sensato y no corporativista reflexiona sobre el trabajo que realizan una serie de personas en favor de otros guste o no dicha profesión. Gracias

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